Cara norte del Pico Tempestades, 3.290m.
“Best Quality 300m V/M6+, A1+.”
Estas últimas jornadas y aprovechando el potente anticiclón que reina en toda la península ibérica, nos hemos decantado por abrir una nueva ruta en la cara norte del pico Tempestades. La idea original era trazar alguna goulotte entre los contrafuertes del pico Margalida, pero las pocas nevadas que está dejando este invierno atípico y lo seco que se encuentran todas las paredes pirenaicas, nos ha obligado a decantarnos por una versión más mixta que de hielo. La motivación y las ganas de escalar, han hecho que nos juntemos tres guías del valle. Jordi Corominas, David Pujol y Jonatan Larrañaga.
Son las 12 del medio día y después de 3 horas bien puestas de aproximación, remontando todo el valle de Barrancs, llegamos al pequeño ibón que da paso al circo de Tempestades. Decidimos colocar la tienda en las inmediaciones del lago, ya que desde este punto podemos liberarnos de peso extra, para realizar un porteo con el material técnico hasta pie de pared. Las condiciones de la nieve hacen que aparquemos los esquís en este punto y nos veamos obligados en progresar con los crampones. Las últimas jornadas, en las que se registraron vientos de hasta 80KM/H en el valle de Benasque, han dejado una estampa helada y brillante en todo el macizo. Echamos un vistazo a las paredes y finalmente nos decantamos por una línea vertical que se alza muy cerca de la cima del Tempestades, siguiendo un sistema de diedros y fisuras evidente.
Son las 6 de la mañana del día 10 y después de un escueto desayuno, comenzamos la marcha de aproximación hasta pie de pared. Los primeros tres largos tienen bastante curro, entre lo vertical y compacto de la línea, hace que esta primera jornada solo podamos abrir 120 metros bastante técnicos, entre M6+ y A1+, valoramos la situación y decidimos dejar fijados los tres primeros largos, para al día siguiente continuar y acabar la vía. Colocamos todas las cuerdas de que disponemos, incluido un cordino de 6mm estático. Con las ultimas luces descendemos hasta nuestra tienda de campaña, en menos de 1 hora estamos preparando una sopa caliente que nos reavive del frio que hemos pasado esta jornada. La temperatura rondaba los -5ºc, pero el hecho de que los largos hayan sido tan trabajosos hace que los que están en la reunión se queden literalmente de madera.
La jornada precedente madrugamos un poco más, para así poder concluir la ruta y bajar hasta los Llanos del Hospital. Una campa de nieve de unos 60 metros, divide la ruta en dos secciones bien diferenciadas. Después de un jumareo que nos hace calentar motores, nos plantamos en el nevero colgante. El terreno se ve más rápido y jugueton, eso nos motiva a progresar rápidos. Mientras Jordi escala el primer largo, entorno al M5, el resto vamos instalando reuniones para posteriormente descender por la misma vía, ya que consideramos que es la mejor opción. La pared disminuye en inclinación y vamos progresando por un sistema de viras heladas con pasos de mixto que hacen que podamos escalar en libre. El sexto y último largo consta de una tirada de 60 metros que David resuelve con maestría, andará entorno al M5+ y da acceso a la arista Salenques- Tempestades, en donde después de dos jornadas en la nevera, podemos disfrutar del
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La sensación de este ultimo viaje a sido de vacío, demasiados comederos de cabeza, preparativos, logística y demás historias para escalar poco mas de 1200 metros de escalada alpina, en las inmediaciones del Hunter y a raíz de varios factores, tener que marchar para casa con el culo pelado. Muchos me han dicho, así es la montaña Brother!!!! Y mas en Alaska...y yo sigo diciendo, no me salen las cuentas colega....pero al final es parte del juego y hay que asumirlo.